Benavente Gorroño, Darío

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Darío Benavente Gorroño (1900-1980)
BENAVENTE.jpg
Ficha
Nacionalidad Chilena
Intereses principales Derecho Procesal
Influencias
Influenció a Juan Colombo Campbell
Ideas notables
Universidad Universidad de Chile

Biografía[editar]

Don Darío Benavente Gorroño nació en Santiago el 12 de septiembre de 1900. Hizo sus estudios en el Instituto Nacional y en la Universidad de Chile. Se recibió de abogado en 1924. Su tesis versa sobre "El contrato de transacción". En el año 1925 fue designado profesor de Derecho Procesal en la Escuela de Derecho de Santiago. En 1926 fue designado Director de la Biblioteca del Instituto Nacional.

Ha desempeñado, Además, los cargos de profesor del Instituto Nacional en la cátedra de Educación Cívica, Fiscal de la Sindicatura General de Quiebras y Director de la Escuela de Derecho de Santiago desde 1930 hasta 1956.

En 1957 asume como Decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile.

Conocido en las aulas universitarias como don Darío, fue una verdadera institución en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, en la cual estudió y a la que entregó alrededor de cuarenta y cinco años de ininterrumpida labor académica y directiva. Llevó en su alma la universidad. De vida austera y sencilla, fue sin duda una personalidad singular. Muchas son sus anécdotas, algunas verdaderas, otras fruto de la imaginación de las numerosas generaciones de sus alumnos, que lo recuerdan con afecto y respeto. Nació en Santiago el 12 de septiembre de 1900. Hijo de juez, célibe, hizo sus estudios primarios y secundarios en el Instituto Nacional, al que permaneció ligado por años, primero como profesor, desde 1924, y luego como director de su biblioteca. Tras realizar sus estudios universitarios en la Escuela de Derecho, obtuvo el grado de licenciado en 1923, con su memoria de prueba “El Contrato de Transacción”. El 24 de octubre de 1924 se tituló de abogado. Recién recibido ejerció su profesión y, a sugerencia del profesor Hernán Echeverría Cazzote, de quien había sido excelente alumno, en mayo de 1925 el entonces rector de la Universidad de Chile, Gustavo Lira, en concurso de antecedentes, propuso su designación como profesor de Derecho Procesal, en reemplazo del distinguido jurista don Manuel Antonio Maira. Poco tiempo después, en 1930, también a propuesta del mismo rector, el presidente Ibáñez -ya que tal era el sistema en uso- lo nombró director de la Escuela de Derecho, que había quedado vacante por renuncia de Juan Antonio Iribarren, debido a discrepancias con la situación universitaria imperante. A la sazón era un cargo de difícil desempeño por la agitación política existente en el país, que se hacía sentir hondamente entre los estudiantes universitarios y también en el profesorado, principalmente en esa Escuela de Derecho. Fecunda labor docente El joven profesor, exhibiendo las dotes de inteligencia, perspicacia y gran sentido común que lo caracterizaban, supo con maestría superar los problemas que se le presentaban. Durante cerca de treinta años desempeñó el cargo de director, con espíritu universitario y discreta severidad. Fue estimado por la ecuanimidad de su mando y nunca tuvo problemas con los alumnos. Las puertas de su oficina siempre estuvieron abiertas para ellos, quienes llegaban sin temor reverencial, pero con respetuosa cordialidad, a formular sus peticiones y anhelos. Y a pesar que en ocasiones no era posible acoger éstos, no causaba distanciamientos ni rebeldías, porque justificaba sus negativas con respuestas sabias, inesperadas, con humor, a veces salpicadas de un lenguaje pintoresco. Su labor docente fue fecunda y logró grabar en las mentes de sus alumnos lecciones provechosas y perdurables. Sus clases, que eran exposiciones metódicas, claras, tenían un sello eminentemente práctico, por tratarse de un ramo marcadamente profesional, pero no se desentendía de la doctrina cuando era necesario para la acertada comprensión de las materias. Sus “apuntes”, luego convertidos en libros, como Normas Comunes a Todo Procedimiento, Juicio Ordinario, Juicio Ejecutivo, etc., aún son de útil consulta para los abogados y alumnos. En 1956 sucedió a Raimundo del Río como decano de la Facultad. Electo por unanimidad por tres períodos, su voluntario retiro, en 1965, marcó un hito en la historia de la Facultad. Coincidió con los agitados tiempos de “reformas”, que a la postre dañaron a ésta, haciéndole perder el carácter marcadamente académico que había tenido. Asimismo, desde 1956 y por cerca de una década fue fiscal de la Sindicatura de Quiebra. También se desempeñó como gerente de la Editorial Jurídica y luego como presidente, en su calidad de decano de la Facultad. Durante muchos años fue abogado integrante, primero de la Corte de Santiago y luego de la Corte Suprema. Como primer abogado integrante evidenció su espíritu de justicia y clara conciencia de los deslindes entre el bien y el mal. Su desempeño en la magistratura fue brillante. Sus fallos, bien fundados, sensatos y breves, junto con exhibir sus vastos conocimientos del derecho, constituyen un modelo en su género. Falleció en Santiago el 16 de mayo de 1980, bordeando los 80 años de edad.

Publicaciones[editar]

  • Curso de Derecho Procesal Civil (actualizado por Juan Colombo), Editorial Jurídica de Chile, 2007.

Datos Freak[editar]

  • Era Homosexual


Predecesor:
José Raimundo del Río Castillo
Decano de la Facultad de Derecho, Universidad de Chile
1956-1965
Sucesor:
Eugenio Velasco Letelier